Pensar que en cualquier momento podríamos perder en manos de las drogas, del alcohol y de otras dependencias alguno de nuestros seres más queridos es una idea que puede sacudirnos fuertemente. Ayudar a nuestra pareja, a un hijo o a un hermano, a un esposo o esposa, para que nunca lleguen a faltar en nuestras vidas es la motivación principal que nos hacer querer hacerlos protagonistas de una intervención; quizás la única oportunidad para no abandonarse a un destino incierto y oscuro.
- 01 - DONALD
- 02 - SONIA Y JULIA
- 03 - NIKKI
- 04 - BRET
- 05 - CHAD Y BROOKE
- 06 - DANIELLE
- 07 - JOEY
- 08 - SEBASTIAN Y MARCEL
- 09 - GLORIA
- 10 - MARCI
- 11 - LINDA
- 12 - ALLISON Y GABE
- 13 - JENNIFER
- 14 - ROB
- 15 - AMY W
- 16 - GREG
- 17 - VINNIE
- 18 - SARAH
- 19 - JACKIE
- 20 - MARQUEL
- 21 - ROBBY
- 22 - KRISTINE
- 23 - SHANE
Los padres de Donald se divorciaron cuando él tenía 5. Anhelando la presencia de un padre firme que nunca le ayudó, se hizo imbatible boxeador. En el ring conoció el terrible crack, y acada aspirada de la roca perdió su carrera y el contacto con su hijo quien ahora, vaya paradoja, le reclama falta de atención. Sólo una intervención podrá tenderle un cable a tierra.
Sonia y Julia, gemelas idénticas, crecieron con todos los mimos que sus padres, polacos inmigrantes, pudieron prodigarles con gran esfuerzo. Sin embargo, recibieron de todo menos empatía y amor de hermanas; ahora rivalizan en una absurda competencia por ser cada una la más esbelta, lo que las ha llevado a una mortal anorexia que las consume cada día que pasa.
Nikki nació en el Bronx, hija de una madre emprendedora, resuelta a salir de la miseria, y de un padre amoroso aunque con problemas de drogas. A pesar de su excelente desempeño escolar en sus inicios y de colaborar en casa, Nikki cayó en el crack y la deserción escolar. Su madre no ha dudado en llevarla a rehabilitación, pero ¿es lo que Nikki quiere?
Ahora de 43, Bret ostentó alguna vez una brillante carrera en los bienes raíces, pero la angustia de hacer cada vez más dinero para mantener a su familia lo llevó al alcoholismo. Ya su esposa intentó rehabilitarlo, sin éxito. Ahora abandonado y sin empleo, Bret se ha entregado sin freno a la bebida, y una recuperación luce como algo improbable.
En un capítulo de antología, Chad y Brooke, totalmente recuperados, cuenta sus propias historias de horror. El primero narrará cómo el crack acabó con su carrera de ciclista, y la segunda explicará la manera en que intentó ocultar su adicción a los tranquilizantes, hasta que su mortal hábito la llevó a tocar fondo.
Aunque cuenta con el amor de un adorable esposo y dos encantadores hijos, Danielle no ha podido superar el desamor que le mostrara de niña su padre, un alcohólico. En su adolescencia le infligía cortaduras, automedicándose con Percocet, calmante del que se ha hecho dependiente y cuyos efectos destrozan el corazón de sus seres queridos.
A los 3 años, sus padres se divorciaron. A los 13 probó marihuana, éxtasis y LSD. Por robar las tarjetas de crédito de su madre conoció la desolación carcelaria. Hoy tatuador y adicto a la heroína, Joey mantiene en vilo a s pequeña hija y a la madre de ésta, que le exigent una pronta intervención si desea volver a verlas.
Sebastian y Marcel fueron en su momento estrellas del futbol en su localidad. Pero la rebeldía de la adolescencia y el deseo de encajar socialmente los llevó a la marihuana, la cocaine y la metanfetamina. Ahora lejos del deporte y rechazados por su familia, ambos hermanos, separados por el odio, deberán recomponer su rumbo. Por suerte tienen apenas 20 años.
A sus 53, Gloria se jacta de ser excelente cocinera y mejor amante. Pero tras sus dotes sibaritas y sexuales se oculta una amarga vida familiar junto a un hombre abusivo y un descontrolado hábito de bebida. Para colmo, un cáncer de pecho le ha hecho perder el trabajo y las ganas de vivir. Su familia apostará a una última carta: intervención.
Marci creció a la sombra de una madre trabajadora y un padre que la abusaba sexualmente. Tan oscuro pasado la llevó a las drogas y el alcohol. Lejos de aliviar su pena, el vicio ha roto su matrimonio, mientras que la madre, una vez más, se hace de la vista gorda ante su inminente derrumbe. ¿Habrá una segunda oportunidad para Marci?
Tras graduarse en la universidad, Linda inició una lucrativa carrera como extra en Hollywood, y con ella glamour y lujos. Pero un extraño desorden neurológico la llevó a tomar Fentanyl; este calmante, 100 veces más fuerte que la heroína, le desarrolló pánico a casi todo: colores, electricidad y algunas personas... sus seres queridos luchan por devolverle su antigua vida.
Dos intervenciones, dos testimonios: Gabe describirá el infierno que vivió al recurrir a la heroína para suavizar el dolor que le produjo saber que era adoptado, mientras Allison regresará a casa luego de superar la rehabilitación que la salvó de morir a causa de inhalar pegamento y otros vapores alucinógenos.
Jennifer era considerada un genio en la escuela y una dulzura en casa. Pero un infortunado accidente la tornó a sus 17 años en drogadicta y alcohólica, así como parrandera pendenciera. Sus padres, lejos de decepcionarse, saben que si vence esa barrera de dolor volverá a ser la persona adorable de antaño. Y para ello, la acompañarán en esta intervención.
Otrora celebrado cantautor, Rob se dejó arrastrar por el estilo de vida Rock and Roll: drogas y alcohol le hacían sentirse poderoso. Pero pronto los excesos perjudicaron su carrera y su famosísima banda se derrumbó. Hoy es el hazmerreír de sus hermanos y la tristeza de su hija. Antes de que la metanfetamina y el alcohol lo devoren, sus familiares buscan salvarlo.
Amy se sintió no amada desde niña. A los 8 fue abusada por un vecino, pero nunca dijo nada. En vez de ello, empezó a automutilarse y a no comer. Sólo Jessica, su mejor amiga, sabe de su dolor, pero ¿le dirá algo a sus familiares antes de que su baja ingesta alimenticia y las 2 botellas diarias de vodka terminen por matarla?
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Una vez dueño de un próspero negocio y cabeza de una adorable familia, Greg lo vio perder todo tras un accidente de columna. Desde entonces, no sólo lo perdió todo, sino que se sumergió en el mundo de las apuestas y comenzó su obsesión por materializar estafas a través de Internet. Su único sostén es su fiel familia, que cree lo traerá de vuelta con amor.
Violada a los 14 años y abandonada por su familia, Sarah se volvió adicta y stripper –para pagar su vicio de drogas. La corte le ha prohibido ver a su hijito de tres años, y hoy vive con un hombre que le dobla la edad y regenta un local de masajes… ¿una intervención le hará retomar el rumbo perdido y regresar junto a su amado hijo?
Conocida como “la chica más linda del pueblo”, Jackie tenía un futuro por delante como radioterapista. Se casó con un afortunado doctor, y la vida parecía sonreírle. Pero la muerte de su padre a los 13 años, y su pasado de chica obesa, empañó su presente: se volvió alcohólica, y terminó por destruir su matrimonio. Hoy sólo la acompañan sus dos botellas de vino diarias…
Como monitora deportiva en los más exclusivos gimnasios, Marquel destacaba como profesional competente y responsable. Pero su familia bien sabía que Marquel es obsesiva compulsiva del ejercicio, bulímica y alcohólica. Ya le han puesto un ultimátum: someterse a una urgente intervención… u olvidarse de su cariño y soporte.
Apenas Robby mostró talento para la música, su madre se volvió controladora. Con el tiempo Robby formó un grupo, la fama llegó, también un Grammy… y el alcohol para soportar la presión. Los miembros del grupo, en vez de actuar como amigos, lo abandonaron. La familia de Robby cree que bebe intencionalmente, y piensan que sólo una intervención podrá salvarlo.
Aunque no debería beber por sufrir de un coágulo sanguíneo, Kristine es alcohólica. Pero no cree que su condición sea motivo para dejar el vicio, pues recientemente los médicos le diagnosticaron posible leucemia y de igual forma morirá. ¿Podrá una intervención salvarla… o su desesperanza es tal que se entregará a una muerte sin remedio?
A pesar de su habilidad como chelista y productora musical, Shane prefiere echar su talento a la basura por dedicarse a su hábito de drogas prescritas, adquirido cuando le recetaron OxyContin tras sufrir un accidente. Para colmo, su padre murió a causa de ser también un adicto a los calmantes…
- Cesar Ponce
- Jose Rodriguez
- Candy Finnigan
- Jeff Vanvonderen

Titulado con mención honorífica en Medicina de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, el doctor Cesar Ponce cuenta con numerosos estudios, cursos y especializaciones, entre ellas un diplomado en Diagnóstico y Tratamiento de Adicciones a Sustancias, del Centro de Estudios Superiores Monte Fénix, un diplomado en Alcoholismo y otras Adicciones, de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, y una Especialidad en Prevención de Adicciones, de la Universidad Iberoamericana. Actualmente trata pacientes y es intervencionista de la clínica Humanidad Limpia, de la ciudad de Puebla. Además de su trabajo en este centro de rehabilitación, el Dr. Ponce ha estado involucrado en actividades de investigación, como “Protocolo del paciente intoxicado por alcohol” , y “Prevalencia de consumo de sustancias en pacientes de la Unidad de Desintoxicación y Rehabilitación de Adictos”, entre muchos otros estudios. Su trabajo, su contribución a la comunidad y su conocimiento en el área de adicciones lo han hecho merecedor de un sinfín de reconocimientos.

Estudió Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México y cuenta con un certificado en Prevención de Recaídas del CENAPS de Terence Gorski. Asimismo, ha tomado cursos y diplomados en el Centro de Estudios Superiores Monte Fénix, incluyendo: Adolescencia y adicciones, Familia y Codependencia e Intervención en Crisis. Actualmente trabaja como consejero e intervencionista en la clínica Monte Fénix de la ciudad de México, donde es responsable de Cuidado Continuo tanto de pacientes adictos como de familiares. Además, se encarga del departamento de Prevención de Recaídas. Aunque ha tomado muchos cursos, el especialista asegura que su experiencia personal con la adicción es el complemento más crucial para ayudar a aquellos que están sumidos en comportamientos autodestructivos. “ Mi carrera adictiva comenzó a los 8 años de edad cuando por primera vez consumí una droga. Terminó 30 años después cuando me ofrecieron la solución. En ese lapso, destrocé mi vida y la de muchas personas, ” comenta Rodriguez. “ Las intervenciones pueden salvar y lo sé en carne propia. Hoy tengo una nueva vida por minuto y he trabajado en el campo de las adicciones desde hace 10 años ,” agrega.

Reconocida especialista en adicciones, Finnigan ha estado profundamente involucrada en los diferentes procesos de recuperación por más de 15 años. Graduada de la UCLA y con experiencia en el departamento de Servicios de adicción del prestigioso hospital Cedars-Sinai Hospital, Finnigan también recibió una certificación del centro de tratamiento The Meadows en la especialidad de adicción al sexo y a la codependencia. Recuperada de una adicción por más de 23 años, Candy Finnigan siente un gran compromiso por su profesión, al que considera no sólo un trabajo sino parte esencial de su vida.

Consultor y especialista, Jeff VanVonderen tiene más de 25 años de experiencia ayudando a adictos y a sus familiares, así como también ha trabajado en diferentes organizaciones que tratan diferentes tipos de adicciones. Es autor de cinco exitosos libros que han sido traducidos en varios idiomas. Frecuentemente entrevistado por medios impresos y audiovisuales, VanVonderen está convencido de que muchas veces las personas tienen las mejores intenciones de ayudarse o de ayudar a sus seres queridos, sin embargo, sus formas llevan a una crisis mayor que prolonga el problema.







